El maíz transgénico amenaza la riqueza genética del Chaco boliviano

 

por Néstor Cuéllar Álvarez (*)
Publicado: 24 Abril
Créditos fotografía: Archivo SOS MAIZ BOLIVIA

El maíz es originario de América, está disperso en todo el mundo y ha contribuido sustancialmente a la alimentación de la humanidad. Los pueblos agricultores del suroeste de México los que hace miles de años modificaron de manera natural el teosinte (planta silvestre) para lograr su transformación en lo que hoy conocemos como el cultivo de maíz (Miranda, 1998). Por otra parte, del total de 260 razas de maíz descritas para América, 132 son originarias de la zona andina (Goodman y Brown, 1998).

Se considera a Bolivia como centro de origen de maíces nativos y se afirma que en el país se han clasificado 7 complejos raciales (alto andino, amazónico, perla, morocho, harinoso de los valles templados, pisankalla y cordillera), aspecto que confirma una vez más la gran riqueza y biodiversidad genética de nuestro país. Sin embargo, nos encontramos en alerta por ciertas medidas y políticas públicas que han viabilizado la introducción de maíz transgénico desde países vecinos.

En la campaña 2015/2016 una prolongada sequía afectó la producción agropecuaria y forestal en diferentes regiones del país y en el Chaco las pérdidas en la producción de maíz fueron alarmantes. En respuesta a ello, el 02 de agosto del 2016 el gobierno nacional emitió una serie de decretos supremos para paliar la difícil situación que vivieron los productores y otros sectores productivos afectados por la sequía. El Decreto Supremo N° 2857 facilitó la importación de maíz desde Argentina donde la producción de transgénicos como maíz Bt (Bacillus thuringiensis) y RR (Roundup Ready) alcanza el 96% del total cultivado, siendo previsible el ingreso de maíz transgénico al país. Esta medida aunque de importación vulneró la Constitución Política del Estado y leyes que de ella se derivan: el artículo 255 de la nueva constitución en su parágrafo II, inciso 8 que indica “… seguridad y soberanía alimentaria para toda la población; prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente”; la Ley N° 144 “Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria” y la Ley N° 300 “Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para vivir bien”, también hacen referencia a la restricción en el uso y manejo de los transgénicos en el país.

Existen diversas evidencias basadas en estudios y notas de prensa que confirman la presencia de maíz transgénico en Bolivia. Las notas de prensa publicadas en El Deber afirman que en la campaña agrícola 2016/2017 se cultivaron alrededor de 62.550 hectáreas de maíz transgénico en el departamento de Santa Cruz (14/08/2017), así como la importación de 87 toneladas de maíz amarillo transgénico argentino en el 2015 y que en el 2016 esta cifra se disparó hasta 98.0000 toneladas. Asimismo la publicación del 29/09/2017 señala que “productores revelan uso de semilla de maíz transgénico de contrabando” y la Cámara de Pequeños Productores del Oriente (CAPPO) indicó que sembraron 4.000 hectáreas de transgénicos en el municipio de Cuatro Cañadas.

En el 2017, CIPCA y PROBIOMA realizamos un estudio basado en el análisis de la proteína CP4 EPSPS que se aplicó a muestras de semilla y granos de maíz recolectados en centros de comercialización mayorista y en casas comercializadoras de semilla de los municipios de Villamontes, Yacuiba, Camiri y la Charagua Iyambae, que confirmó una vez más la presencia de cultivos de maíz transgénico Roundup Ready (RR) evento NK603 en los campos agrícolas. Además de estarse cultivando maíz transgénico RR de manera ilegal el producto es cruzado artesanalmente con maíces híbridos y comercializado como semilla y grano en colonias menonitas de Pinondi, La Vertiente y centros de comercialización de productos agropecuarios. El estudio realizado también confirma que en la Colonia Menonita Pinondi (ubicada en Charagua Iyambae) se comercializa maíz transgénico a un precio que oscila entre 60 y 70 dólares americanos la bolsa de 50 kg, sin existir ningún control al respecto.

La presencia de maíz transgénico cultivado en el Chaco y específicamente en el departamento de Santa Cruz, sin duda pone en riesgo las más de 18 variedades nativas de maíz que se han cultivado por generaciones principalmente en las comunidades guaraní. Están en una inminente y silenciosa amenaza de ser contaminadas genéticamente y por ende resultaría en el mediano plazo en su pérdida total, situación que actualmente viven los agricultores en México.

Las variedades nativas de maíz amenazadas y que cultivan las familias guaraní se clasifican según su dureza, color y forma, por lo que se conocen las siguientes: variedades de maíz duro (avatiü o maíz negro, avatikuimbae o maíz amarillo, avatitivae o maíz perla), variedades semidura (avatirapua o maíz esférico) y variedades de maíz blando (maíz amarillo o avatiyu tätävae). Cada una de las variedades tiene un uso específico en la dieta alimentaria de las familias guaraníes.

El ingreso de maíz transgénico al país vulnera también la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos y naciones indígena originario campesinos. En Bolivia existen procedimientos claros para regular el ingreso (para la producción consumo o comercialización) de transgénicos, que deben ser aprobados y autorizados por el Comité Nacional de Bioseguridad instancia responsable además de evaluar los riesgos y evitar efectos negativos para la salud humana, el medio ambiente, el bienestar económico y social de la población y la afectación a la diversidad biológica.

Por otra parte, es importante traer a colación que en la gestión 2005 el Viceministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente emitió la Resolución Administrativa Nº 135/05 que en su artículo segundo resuelve: “Rechazar toda solicitud sobre introducción de maíz genéticamente modificado al territorio nacional, para la realización de pruebas de campo, siembra, producción o liberación deliberada en el medio ambiente”. Esto se dio porque la empresa Dow AgroSciences Bolivia S.A. presentó, en agosto del 2004 una solicitud para la realización de ensayos con maíz genéticamente modificado (resistencia al gusano cogollero y al herbicida glifosinato de amonio con maíz Bt, evento TC 1507). Dicha solicitud fue rechazada tomando en cuenta las recomendaciones técnicas que establecen la alta probabilidad de contaminación genética de variedades nativas y criollas de maíz dado que Bolivia es centro de diversidad genética de este grano.

La situación actual interpela a las instancias gubernamentales responsables según sus roles de hacer cumplir la normativa actual: el Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) con sus direcciones descentralizadas como la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas, y el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierra (MDRyT) a través del SENASAG e INIAF instituciones encomendadas a realizar la autorización de la importación de cualquier material vegetal y/o semillas y el respectivo control en el territorio nacional, entre otros.

Dichas instancias deben tomar medidas rápidas para eliminar los focos de producción y comercialización ilegal de semilla y grano de maíz transgénico, y deben promover la producción de semilla de maíz convencional rescatando las variedades nativas que están en peligro de desaparecer, considerando además que Bolivia está en el listado de los 16 países megadiversos en el mundo. Por otro lado, el peligro de pérdida de las variedades nativas de maíz interpela también a los pueblos indígenas campesinos y sus organizaciones a defender el material genético propio de los pueblos y los conocimientos tradicionales, la seguridad alimentaria. Además deben cumplir lo establecido en varios artículos específicos en las políticas públicas nacionales como en la Constitución Política del Estado (Arts. 16 y 225) y en otras leyes como la Nº 300, Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien (Art.24);  No 144, Ley de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria (Art.15); N° 3525, Ley de Regulación y Promoción de la Producción Agropecuaria y Forestal no Maderable Ecológica (Art. Nº 2), asimismo en los Decretos Supremos N° 0181 de Normas Básicas del Sistema De Administración de Bienes y Servicios (Art. 80) y el Nº 2452, Etiquetado de Organismos Genéticamente Modificados (art. 2);  y la Resolución Administrativa VRRNNyMA Nº 135/05 (Art. 2); inlcuido el Protocolo de Cartagena Sobre Seguridad de la Biotecnología, vigente en el país desde septiembre de 2003.

(*) Néstor Cuéllar Álvarez es Agrónomo de CIPCA Cordillera.

Fuente: http://www.cipca.org.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=4166

El maíz boliviano en peligro

 

SOS MAIZ BOLIVIA en colaboración con CIPCA y BOLIVIA LIBRE DE TRANSGENICOS viajó al Chaco boliviano en marzo del 2018 para investigar las variedades de maíz nativo que los agricultores guaraníes custodian y defienden de la contaminación transgénica y de la negligencia de las autoridades.

En esta segunda expedición estuvimos en las comunidades guaraníes de Salinas y Cañon de Segura, en las cercanías de Camiri, compartiendo los sueños y preocupaciones de sus agricultores y guardadoras de semillas.
Entre los comunarios hay gran preocupación a raíz de la introducción de híbridos que son ofrecidos como donaciones por las autoridades sin tener pleno conocimiento de qué tipo de semilla se trata. Igualmente se van dando cuenta que sus variedades de semillas nativas, las que cuidaban celosamente sus padres y abuelos, son cada día más escasas, en un proceso irreversible conocido como erosión genética.
Por otra parte, se comienza a entender el grave daño que representa el ingreso de  maíz transgénico en Bolivia ya que en breve contaminará todas las variedades de maíz nativo que aún  conoce y guarda el pueblo guaraní.
La campaña El Maíz es mi Raíz que encabeza la plataforma Bolivia Libre de Transgénicos está denunciando a nivel nacional e internacional el grave daño que representa la aprobación ilegal de cultivos transgénicos de maíz en Bolivia.
Bolivia es centro de origen de 77 variedades de maíz representando un valioso patrimonio nacional fitogenético que se está perdiendo aceleradamente.
La organizaciones ambientalistas de todo el país denuncian además el profundo impacto ambiental que significará la ampliación de la frontera agrícola para el cultivo de nuevos eventos transgénicos como la soya, el algodón y la caña de azúcar, promovidos por el agronegocio, lo que traerá más deforestación, ausencia de lluvias y contaminación generalizada por el aumento del uso de agrotóxicos, especialmente el pesticida glifosato, reconocido como cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud.

Denuncia maíz transgénico ilegal en los mercado del Chaco de Bolivia

Ver Video: https://youtu.be/SR_mCU_TZU0

Entre diciembre de 2016 y abril de 2017 se recolectaron en mercados y tiendas de semillas en Charagua, Villamontes y Yacuiba, cuatro muestras de grano de maíz, y de acuerdo a un análisis de laboratorio se identificó que son semillas transgénicas tolerantes al glifosato.
PROBIOMA y CIPCA-Cordillera son las instituciones que realizaron el análisis de flujo lateral inmunocromatrográfico que revela la expresión de la proteína CP4 que hace que los cultivos de maíz sean tolerantes a los herbicidas que contiene el principio activo del glifosato.
Es importante mencionar que las semillas transgénicas recolectadas en el chaco boliviano no tenían la certificación de rigor que realiza el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF).

RESULTADO DEL ANALISIS
El maíz que se está comercializando, en las localidades mencionadas, no tiene ningún control de las entidades gubernamentales llamadas por ley, tampoco existe un control de parte de los municipios. Esta situación representa un peligro de contaminación de las variedades nativas y convencionales existentes en la región y el país en su conjunto, ya que el maíz se transporta permanentemente a otros lugares del país.

Esta situación debe revertirse eliminando estos focos de comercialización ilegal y promoviendo la producción de semilla de maíz convencional y rescatando y fortaleciendo las decenas de variedades nativas que están en peligro de desaparecer debido a la contaminación genética, aspecto que afectará a la seguridad y soberanía alimentaria de los bolivianos ya que de cada variedad convencional y nativa se producen decenas de alimentos.

Además, con esta actividad se está violando la Constitución Política del Estado:

1.-Constitución Política Del Estado: Artículos: Nº16 y Nº255
2.- Protocolo de Cartagena Sobre Seguridad de la Biotecnología, vigente en el país desde septiembre de 2003;
3.- Ley Nº 300, Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien Artículo Nº 24;
4.- Ley Nº 144, Ley de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria Artículo Nº15;
5.- Ley Nº 401 Ley de Celebración De Tratados Artículo Nº 4;
6.- Ley N° 622 Ley de Alimentación Escolar en el Marco de la Soberanía Alimentaria y la Economía Plural Artículo Nº 7;
7.- Ley N° 3525 Ley Regulación y Promoción de la Producción Agropecuaria y Forestal no Maderable Ecológica Artículo Nº 2;
8.- Decreto Supremo N° 0181 Normas Básicas del Sistema De Administración de Bienes y Servicios Artículo Nº 80;
9.- Decreto Supremo Nº 2452, Etiquetado de Organismos Genéticamente Modificados;
10.- Resolución Administrativa VRRNN y MA Nº 135/05, Artículo Nº 2

Santa Cruz, Bolivia, 9 de octubre 2017

Hallazgo de maíz transgénico pone en peligro de desaparición 77 variedades de maíz nativo

Hallazgo de maíz transgénico demuestra que autoridades no aplican leyes sobre prohibición de transgénicos, advierte la Plataforma Bolivia Libre de Transgénicos

Lunes 8 de mayo, 2017, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Esta mañana representantes de la Plataforma Bolivia Libre de Transgénicos han notificado mediante sendas cartas de denuncia a diversas instituciones en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz por inobservancias e ineficiencias en el cumplimiento de deberes formales en relación al ingreso, cultivo y comercialización de maíz transgénico en territorio nacional. Esta negligencia de las autoridades pone en grave riesgo el patrimonio fitogenético del país y la salud de la población.
El cultivo de maíz transgénico está prohibido por ley mediante una serie de decretos y normativas entre las cuales se cuentan la Constitución Política del Estado en su artículo 255 y la ley nº 144 de la Revolución Productiva. Se incumplen además otras 8 normativas relacionadas con los derechos del consumidor, etiquetado de alimentos y tratados internacionales.
Por miles de años las comunidades originarias de Bolivia han dependido para su supervivencia de semillas propias de maíz, lo cual es un factor determinante para asegurar la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos.
Entre las instituciones del Estado notificadas se cuentan: INIAF (Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal), y el Vice Ministerio de Defensa de los Consumidores y Usuarios.

INVESTIGACIÓN CONFIRMA EL CONTRABANDO DE TRANSGÉNICOS
El pasado 17 de marzo una expedición compuesta por agrónomos, sociólogos, economistas y comunicadores organizada por SOS MAIZ BOLIVIA se desplazó hasta la localidad de Charagua, al sur del departamento de Santa Cruz, donde detectó científicamente –mediante una prueba de laboratorio- la presencia de maíz transgénico Round Up Ready, (RR) resistente al glifosato, en el campo 20 de la Colonia Menonita Pinondi.

Ver Video: https://youtu.be/AXt0J3qF8nY

Rodrigo Lampasona, comunicador del equipo, relata que “desde hace años circulaban rumores que desde Argentina se introducía ilegalmente maíz transgénico de contrabando a Bolivia. Se trataría de maíz Bt resistente al gusano cogollero pero, como lo revela el reciente estudio, también maíz RR resistente al herbicida de Monsanto Round Up Ready cuyo principal componente es el glifosato catalogado recientemente como probablemente cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud.”
De la misma manera en marzo de este año, en un laboratorio de Santa Cruz varias muestras recogidas en los mercados y cultivos en los alrededores de Charagua, Villamontes y Yacuiba habrían arrojado resultado positivo para la identificación de maíz transgénico. Algunas fuentes indican que el cultivo de maíz transgénico ilegal en territorio nacional ya superaría las 30.000 hectáreas.
Esto revela que las autoridades competentes, INIAF y SENASAG, no están cumpliendo con sus obligaciones legales de protección del patrimonio fitogenético del país y protección de la salud de los ciudadanos.
La vocera de la Plataforma Bolivia Libre de Transgénicos Alejandra Crespo comentó que “la situación es muy grave ya que Bolivia es un país de gran biodiversidad y cuenta con 77 razas de maíz nativo las que están irremediablemente condenadas a la extinción si son contaminadas por el maíz transgénico creado en laboratorio. Además –agrega- resulta inaceptable que en los mercados de Charagua y alrededores se esté vendiendo maíz transgénico en forma directa para consumo humano poniendo en peligro la salud de la población. Las multinacionales al contaminar nuestras semillas buscan controlar a nuestras comunidades destinándolas a la dependencia de semillas importadas de por vida.”
Es conveniente recordar que no existe ninguna prueba científica de inocuidad a largo plazo para alimentación humana con maíz transgénico. Por el contrario, las pruebas de maíz RR NK603 en ratas de laboratorio desarrolladas por el equipo del doctor Seralini en Francia (2012), sí demuestran daños en hígado, riñones y tumores.
Al respecto, la Plataforma Bolivia Libre de Transgénicos, expresó que con esta denuncia se iniciaría una Campaña Nacional e Internacional con el nombre “EL MAIZ ES MI RAIZ”, que busca frenar la introducción, comercialización y manipuleo del maíz transgénico, informando a la ciudadanía acerca de los peligros y exigiendo  el cumplimiento de la Constitución Política del Estado en defensa de una agricultura ecológica y de un verdadero “Vivir Bien”, antes de favorecer a los agronegocios.

Más información en: http://bolivialibredetransgenicos.blogspot.com/